Capítulo 10. El corazón

Con Cristina García Ramos, Rosa Villacastín, María Patiño...

LA INVASIÓN ROSA

Después de barajar varias fechas fijamos el encuentro para el 19 de diciembre. Ese mismo día fallece Julio Iglesias Puga. La noticia tiene especial trascendencia para los programas dedicados a la crónica rosa, que se ven obligados a elaborar reportajes apresurados sobre la vida del padre de Julio Iglesias. A primera hora de la tarde nos reunimos en el Café de Oriente de Madrid con Cristina García Ramos, Rosa Villacastín y María Patiño, tres ‘embajadoras’ rosas. El fallecimiento de Iglesias ‘Papuchi’ centra los primeros minutos de conversación.

A continuación, comienzan a desgranar la historia de los programas de corazón, un género joven cuyos precedentes se remontan a las informaciones o ‘ecos de sociedad’ que se publicaban desde antes incluso de la aparición de la televisión. Con ella nacen las crónicas rosas televisadas, que inaugura el acontecimiento de la boda entre Balduino y Fabiola de Bélgica en 1961. A comienzos de los 80 Jesús María Amilibia se pone al frente de ‘Bla, bla, bla’, considerado el pionero de estos espacios.

En 1993 nace ‘Corazón Corazón’, con Cristina García Ramos al frente. Hoy, los programas rosas se cuentan por decenas. Una «invasión», reconocen, que no ha hecho nada bien al género. Acerca de si los espacios rosas han contribuido a la degeneración del medio al que aluden muchos de los entrevistados en este libro, las tres lo niegan rotundamente, a la vez que rechazan que el término ‘telebasura’ se asocie a los espacios del corazón.

Los personajes populares de los que se ocupan en sus programas ocupan buena parte de esta entrevista. Y es que, aseguran, en los últimos años han proliferado los famosos ‘klinex’, vamos, esos que se crean de la noche a la mañana. Pero, ¿cómo ha influido este fenómeno en su trabajo?

García Ramos: Hay muchos tipos de famosos. Por un lado están los que lo son porque tienen detrás una trayectoria profesional seria: un cantante, un profesional del mundo de la moda, un actor...
Patiño: O una vida apasionante. Carmen Martínez Bordiú, por ejemplo, no tiene detrás un curriculum que la avale, pero sí una vida con sustancia.
Villacastín: Y luego surgen los satélites que se mueven alrededor de los personajes que se han labrado una carrera (...) Empiezan a aparecer el chófer, el yerno, el novio de la niña (...) Esos que no tienen cabida en otros programas, en algunos espacios del ‘corazón’ se convierten en estrellas.

Belinda Washington y Lidia Lozano, que formaron parte de dos programas fundamentales del género: ‘¡Qué me dices’! y ‘Tómbola’ recuerdan en este capítulo cómo trabajaban en aquellos espacios:

Lozano: En ‘Tómbola’ no se hacían reuniones, sólo se nos avisaba de las querellas que habían llegado y nos decían de quién no se podía hablar ese día (...) Todo era real y no había nada preparado.

Belinda: Comenzamos a meter la cámara en el AVE, en el aeropuerto… En el programa sacamos aquello de que el novio de Karina se llama Domingo Terroba, y no Torroba, como decía él, pero aquello se queda en agua de borrajas si lo comparamos con lo que se ve hoy.

 

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