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UN MEDIO PARA APRENDER
Los profesionales reunidos para este capítulo tenían motivos para la queja. Recordaban los tiempos en los que se podía disfrutar de documentales en ‘prime time’ como los de
Félix Rodríguez de la Fuente, la época de ‘La clave’, los años 70 y 80 repletos de programas musicales, los ‘Estudios 1’, que acercaron el teatro a los españoles, las series basadas en grandes obras de la literatura y en hechos históricos... Y haciendo balance aseguran que el género atraviesa hoy una “situación dramática”. Que ha habido épocas mejores y peores, pero que hoy no hay sitio para la cultura en televisión. Los que así hablan son
Antonio Gasset, presentador de ‘Días de cine’; María San
Juan, que conduce desde hace 15 años a diario en las mañanas de La 2 ‘La aventura del saber’;
Joaquín Araújo, gran experto en documentales de naturaleza y la persona que se encargó de terminar ‘El hombre y la Tierra’ a la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente; y
Josefina Molina, directora de cine y de tantos ‘Estudios 1’ y series como ‘Santa Teresa de Jesús’.
Molina se acuerda bien de los buenos tiempos, de la edad dorada del género, de cuando se rodaban obras de Chejov, Balzac, Poe, Ibsen, Kafka... Nada de eso queda ahora. Fue una de las primeras mujeres realizadoras en televisión, junto a
Pilar Miró, aunque fuera en la segunda cadena, que ya por entonces y como ella dice, “era el islote de la cultura y refugio de gentes políticamente incorrectas". “Allí teníamos las manos más libres, no ponían tanto el acento en nosotros porque llegábamos a menos audiencia; ni siquiera
nos sintonizaban desde todo el territorio nacional. Además, éramos los intelectuales”.
También había censura en el mundo cultural. De hecho, Molina relata una sorprendente anécdota. Estaba rodando una obra de Ibsen, ‘Hedda Gabler’, en la que la protagonista se suicida. Pues bien, ella tenía ya grabada la escena en la que se ponía la pistola en la sien, pero llegó el censor y le dijo que en la televisión no se podía ver a una mujer suicidándose, así que tuvo que preparar otra escena en la que todo se resolvía con un tiro en la lejanía.
Otro subgénero cultural es el de los documentales. Araújo destaca en el libro cómo se perdió la inercia de Rodríguez de la Fuente con su muerte, cómo no se aprovechó el tirón y lo poco que ha servido al final para concienciar a la gente en materia de ecología, precisamente por ese parón en la emisión de documentales, aunque ahora se esté recuperando algo de lo perdido.
Todos ellos sitúan la decadencia del género en la aparición de otras cadenas y la lucha por la competencia, que, a su juicio, ha igualado las ofertas y en muchas ocasiones ha llenado la tele de productos más bien desechables. Esto es lo que dicen:
Joaquín Araújo: Viene acompañada por la aparición de una competencia por bajar el listón.
María San Juan: Y por ese fenómeno absurdo y estúpido de la contraprogramación. Que Antena 3 ponía algo en marcha que pitaba, pues íbamos detrás y hacíamos algo exactamente igual. Entonces, lejos de diversificar la oferta, sucedió lo contrario. Eso quitó mucha capacidad de sacar novedades. ¿Que tú pones una serie de colegios? Yo también. ¿Que ahora una de monjas? Pues yo lo mismo. Se ha perdido mucha riqueza. Y no conseguimos que programas culturales tengan un ‘prime time’ (horario de máxima audiencia) ni de casualidad. Antes los hubo, Félix se emitía en ‘prime time’ y lo veían millones de personas.
Antonio Gasset: Pero no olvidemos que era una época con una sola televisión, ese fenómeno es irrepetible, y quizás ahora el comportamiento del público sería diferente. Quizás un ‘Salsa rosa’ entonces hubiera quitado del medio al de Félix. En este sentido soy bastante pesimista. Es decir, que el no comportamiento de la televisión pública como tal, el mimetizarse con el resto de cadenas y competir por la audiencia... quizás es exagerado lo que voy a decir, pero todo eso es inversamente proporcional a la calidad del programa, por lógica. Y no tiene que ser así siempre, porque puede haber programas con audiencia que tengan cierta calidad y nobleza, pero es una situación de dejadez por parte de quienes no han sido capaces de darle a la televisión pública un comportamiento como tal, y la prensa escrita ayuda poco. Tú coges un diario como ‘El País’, afín al Gobierno actual, y siguen con eso de: “La Primera baja”. Pues igual es bueno que la audiencia baje, pero este es un tema muy complicado y no se atreven nunca a meterle mano. Y tenemos una especie de jardín que es La 2, donde dejan que haya audiencias pavorosamente bajas, pero en TVE 1 siempre tienden a llevar un comportamiento similar a las privadas.
También sueltan frases como éstas:
Gasset: Esa necesidad de determinadas personas de ver esos programas infectos donde unas personas se insultan a otras, que hay que estar en la clave de saber quién es quién y hay que hacer un máster... Ahí se está idiotizando a la gente, yo creo que si se les dejara de dar un poco esto mejoraría la condición humana. Se está deshumanizando, yo he visto a veces esos programas y digo: “No puede ser lo que están soltándose, el lenguaje que están utilizando y el tema del que están hablando”. Es que me importa tres pepinos si su madre se ha acostado con no sé quién y luego llaman familiares y me parece dantesco. No es que yo sea especialmente puritano, pero es que esto es bajar el nivel…
San Juan: Bueno, la crónica social ha existido toda la vida.
Gasset: No, pero si eso está muy bien. Yo me compro el ‘Hola’ para ir en los aviones, no tengo nada en contra, me puede incluso divertir, pero hay determinados niveles…
En cuanto al futuro, son bastante apocalípticos. Gasset asegura que La 2 “será engullida como por un agujero negro”.
Araújo cree que va a haber un cambio porque no hay otra salida: “La sociedad ha engordado tanto con podredumbres que debemos inventar algo nuevo ya”. Y todos coinciden en que “la televisión ha sido la gran oportunidad desperdiciada de la humanidad para culturizarse”.
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